En cualquier día de la semana se pueden visitar las termas en las antiguas localidades especializadas: A todas ellas se llega en no más de 30 minutos de auto, recorriendo la campiña sin ningún problema de tráfico.
Itinerario Termal:
Banos:
BAGNI SAN FILIPPO
En las verdes laderas del Monte Amiata las aguas de origen volcánico, antes de llegar a las estructuras terapéuticas, dibujan unos relieves calizos de espectacular efecto. Los fangos, vahos y tratamientos termales están indicados en las enfermedades de las vías respiratorias, la piel, los huesos, las articulaciones y las enfermedades nerviosas. Las aguas, ricas en azufre, manan a una temperatura de 52ºC y llegan a la piscina del balneario a 37ºC. Inmediatamente fuera del balneario se recorta por encima de la vegetación la balaustrada caliza del Foso Blanco: es el espectáculo de la famosa protuberancia nívea, donde al agua fluye tibia hasta el valle con unas terrazas bajas.
BAGNO VIGNONI
Se puede legar a pie hasta esta pequeña población, ya sea desde la Vía Cassia o descendiendo por la colina situada a espaldas de Bagno Vignoni, viniendo de San Quirico. Conocido desde siempre por la gran piscina de agua termal edificada en el centro en tiempos de los romanos, el pueblo está emplazado en uno de los puntos má sugestivos de la Val d’Orcia, y ofrece un panorama singularmente atractivo. Las aguas, que manan a una temperatura superior a los 50ºC, despliegan sus propiedades curativas a través de vahos, fangos y tratamientos termales, beneficiosos en caso de enfermedades otorrinolaringológicas, respiratorias, ginecológicas y reumáticas.
SAN CASCIANO DEI BAGNI
Este lugar ya era conocido desde la antigüedad hasta el siglo XVI como uno de los mayores centros termales de Toscana. Cuenta con 42 fuentes naturales que crean un circuito espontáneo de cuencas cuyas aguas, muy ricas en minerales, curan las afecciones de las vías respiratorias y las enfermedades reumáticas y dermatológicas.
BAGNO SATURNIA Fue uno de los balnearios más frecuentados en tiempos de los romanos, y en tiempos pasados dio pie a leyendas que evocaban el nombre del Diablo, al que veían en los vapores sulfúreos que emanan constantemente de las piscinas naturales que se abren en la roca de tufo característica de la zona. Actualmente, esas mismas aguas tratan las enfermedades de la piel y ayudan al buen funcionamiento de la circulación de la sangre.
Termas:
CHIANCIANO TERME
Este balneario debe su renombre a la sofisticada atmósfera que vincula sus inicios a las novelas de Pirandello, hasta llegar a la película más célebre de Federico Fellini, que rodó aquí “8 e mezzo”. Los tratamientos hidropínicos y con fangos de Chianciano están indicados para resolver trastornos hepáticos, gastrointestinales y renales. Muy cerca manan las aguas de las fuentes de Sarteano, que se utilizan en la amplia piscina con recambio de agua continuo.
MONTEPULCIANO TERME
En la antigüedad se conocía como “sorgente puzzola” la corriente de agua sulfúrea cuyas riquísimas propiedades minerales se aprovechan hoy en un complejo innovador, situado entre las suaves ondulaciones de los Montes de la Maddalena, en la localidad de Sant’Albino, a escasos kilómetros de Chianciano Terme y Montepulciano. Gracias a la investigación científica, este establecimiento se ha especializado en la actualidad en los tratamientos de otorrinolaringología y dermatología.
PETRIOLO TERME
Ya en el siglo XIII visitaban este antiguo establecimiento las familias más ilustres de Toscana, que habían elegido el fascinante Valle del Farma como marco para cuidar de su salud. La fangoterapia y los vahos curan las enfermedades respiratorias y cardíacas. Para la piel y los tratamientos de estética, se asocian el uso de los fangos y la medicina natural.
RAPOLANO TERME
Pegadas al valle del río Ombrone surgen las antiguas termas de San Giovanni y las de la Querciolaia. Los beneficios de sus aguas ya eran conocidos en los siglos IV-V, y en 1800 su fama llegó a su apogeo. El amplio abanico de propuestas curativas (desde vahos hasta musicoterapia) resuelve problemáticas relacionadas con la rehabilitación motriz, las afecciones respiratorias y vasculares y los trastornos provocados por el estrés.






